¿DE VUELTA A LA RUTINA?

La vuelta a las obligaciones del trabajo puede ser abrumadora. Para muchos de nosotros se acabaron las vacaciones y vamos retomando la rutina. Los horarios de trabajo marcan el día a día y los demás hábitos los iremos retomando poco a poco.Aún hace calor y todavía hay mucha gente que está de vacaciones, así que es un periodo entre dos aguas y nos vamos moviendo de una a otra hasta que la mayoría hayamos vuelto a la rutina semanal. Cuando empiecen las clases y las actividades anuales tendremos el horario más pautado tanto de trabajo como de tiempo libre. Mientras tanto, como cada vez que hay cambios en nuestro ritmo diario, la microbióta se resiente. 

¿Qué hace que la microbiota se desequilibre?

microbióta

Los cambios en la microbiota pueden darse en pocas horas, de la mañana a la noche puede variar su composición. Todo este conjunto de bacterias, hongos, y otros microorganismos que conforman la microbiota intestinal tienen diferentes funciones en nuestro organismo: intervienen en la digestión descomponiendo nutrientes, sintetizan vitaminas, regulan el sistema inmunitario, producen neurotransmisores… Esta colonia de microorganismos está además comunicada con el cerebro. Hay un eje bidireccional a través del nervio vago que comunica el intestino y el cerebro. La microbióta es diferente en cada individuo y no tiene una composición estática depende de múltiples factores: la dieta, el descanso, los horarios, la temperatura o el estado de ánimo influyen en la composición.

Cuando se desequilibra podemos sentir hinchazón, digestiones pesadas, gases, incluso diarrea o estreñimiento. Este desequilibrio también puede afectar a nuestro estado de ánimo, al sueño o incluso a la piel. Así pues podemos sentirnos cansados, tener dificultad para concentrarnos, conciliar el sueño, o dermatitits relacionados con un desequilibrio en nuestra microbiota.

¿Cómo mantenerla equilibrada?

En general si tenemos unos hábitos saludables de comidas, descanso, horarios y actividad física (aunque no sean demasiado rígidos) nuestra microbiota será más saludable, será resiliente. Se adaptará rápidamente a los cambios, no se desequilibrará con facilidad, recuperará el equilibrio ràpidamente. Aunque variemos un poco nuestros hábitos si nuestra flora está bién equilibrada a penas lo notaremos. Cuanto más fràgil i menos diversa sea más le costarà afrontar cambios de rutina. Cuando este desequilibrio no se reajusta o provoca muchas molestias hablamos de disbiosis y se debe consultar con un profesional de la salud, ya que puede dar lugar a otras patologías, pero eso ya es otro tema.

En conclusión los tres pilares que mejoran y mantienen en equilibrio y la composición bacteriana de la microbióta son: la dieta, el ejercicio y la salud mental. Estos son los tres elementos centrales con mayor evidencia para mantener la microbiota equilibrada y que sea resiliente. Para mantener la composición óptima no se debe descuidar ninguno de los tres, sus efectos son aditivos, es decir, ninguno de ellos sustituye a los otros dos. Son los tres soportes de nuestra flora intestinal y funcionan juntos, si no nuestro sistema cogea y no encuentra el equilibrio, ninguno debe descuidarse ya que conforman los cimientos de la salud.

No se trata de dietas, se trata de pequeños hábitos mantenidos en el tiempo